El artista - pintor, Pedro Bas, ha sido mi mejor amigo, y desde que falleció, ninguna de mis numerosas amistades ha ocupado su lugar. Lo dice el refrán: "Dichosa la persona que puede decir que tiene UN AMIGO". De ahí que tenga la satisfacción de que, el matutino "La Verdad de Murcia" le haya dedicado una página en su edición de este sábado, dia 28 de febrero de 2026, que, dado su interés, me complace transcribir para conocimiento general.
"PEDRO BAS, UN CARTAGENERO QUE NO DEBEMOS OLVIDAR OTRA VEZ.
Hay nombres que no pueden quadar en una nota a pie de página. Hay trayectorias que no admiten el olvido. Y hay cartageneros que, aunque la vida los llevara lejos, nunca dejaron de llevar a Cartagena dentro. Pedro Bas es uno de ellos.
Nació el 15 de abril de 1926 en la calle Monroy de nuestra ciudad, hijo de un obrero chapista del Arsenal. Desde niño mostró un talento que no era simple de destreza manual, sino necesidad interior. Dibujaba sobre papel de estraza, copiaba cromos, fabricaba juguetes con retales de metal en plena guerra. Mientras otros sobrevivían como podían, él ya estaba creando. La imaginación fue su primera patria.
No pudo ir a la escuela de pintura por falta de recursos, pero la vocación no entiende de economías domésticas. Encontró maestro en Francisco Portela, y comenzó a formarse al carboncillo. Después la vida lo empujó a Barcelona y más tarde a Bélgica. Trabajó de lampista, repartidor cristalero, escaparatista, diseñador. Pintó en chocolate ne monas de Pascua, diseñó estampados que triunfaron en el mercado estadounidense, ilustró libros, montó stands, creó logotipos. Fue un artista total, en el sentido más renacentista del término.
En Bruselas, lejos de su bahía natal, alcanzó reconocimiento internacional. Con su obra "El Cristo", pintada en 1963 en su estudio belga, obtuvo la Medalla de Oro de las Artes de Europa en 1964. Después llegarían más distinciones. Medalla de Honor de la Prensa Mundial de Bélgica, Medalla de Plata de Artes, Ciencias y Letras de París, Medalla de Oro de la Ciudad de Bélgica, Cruz de Caballero de al Mérito Belgo - Hispano. Insluso la reina de Bélgica adquirió una de sus obras. Y cuando Jacqueline Kennedy le encargó un retrato de su esposo, él lo rechazó porque sólo pintaba lo que sentía.
Perop por encima del éxito exterior, hubo algo constante: su identidad cartagenera. En 1970 el alcalde de Cartagena, Ginés Huertas, le propuso exponer en el Casino y le solicitó autorización para que su Cristo clavado a un poste, pero no a una cruz, algo inusual y muy propio de este pintor cartagenero, ilustrara el cartel de la Semana Santa de aquel año. Aquel viaje de Sant Boi a Cartagena en su inconfundible Renault Gordini, pintado como si fuera un lienzo rodante, fue una declaración de amor a su tierra. Para él fue un orgullo que su obra anunciara la Semana Santa de la ciudad que lo vio nacer.
En 1973 , tras las devastadoras inundaciones de Cartagena y del resto de la Región, Pedro Bas llamó al alcalde de Cartagena para ofrecerle ayuda, quiso ofrecer otro cuadro de un Cristo que no era una imagen devocional más. Era una obra intensa, dramática, moderna en su lenguanje plástico, un Cristo de espaldas que invitaba al recogimiento, que hablaba más desde el silencio que desde el gesto, esta vez sí en una cruz, pero transparente para dejar ver la crucifixión desde otro punto de vista.
Cuando supo de la subasta solidaria, comprendió que, aquella obra estaba destinada a ese fin . El Ayuntamiento de Cartagena fue quien más pujó no solemente para contribuir a los damnificados, sino para que el cuadro de un cartagenero universal quedara quedara como patrimonio de su ciudad.
Hoy ese Cristo de espaldas luce en un lugar privilegiado del Palacio Consistorial desde finales de 2025, cuando bajo el mandato del alcalde José López se expuso allí. No es un cuadro más colgado de una pared institucional. Es el símbolo del retorno. El regreso de un hijo que triunfó fuera y que, sin embargo, nunca dejó de sentirse de aquí.
Pero hay otra obra que merece cruzar definitivamente el puente emocional que ya existe; la Virgen de la Caridad. Pintada con enorme cariño en su taller de Sant Boi, fue concebida con el deseo explícito de que algún día estuviera en Cartagena, aunque fuera cedida indefinidamnte.

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