viernes, 30 de octubre de 2020

EL ORIGEN DE LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS Y LA TRADICIÓN DE LLEVAR FLORES A LOS CEMENTERIOS.



 
La fiesta de Todos los Santos, tiene raíces muy antiguas, atendido que ya en el siglo IV empezó a celebrarse la conmemoración de los mártires.

Entre los siglos VIII y IX, la fiesta empezó a extenderse por toda Europa y, en Roma más concretamente, en el siglo IX. El Papa Gregorio III eligió  como fecha el  1 de noviembre, para coincidir con la consagración  de una capilla en San Pedro, dedicada a las reliquias " de los santos apóstoles y de todos los santos mártires y confesores, y de todos los justos perfeccionados  que descansan en paz por todo el mundo".

En la época de Carlomagno, esta fiesta era ya ampliamente conocida como la ocasión en que la Iglesia, que todavía peregrinaba y sufría en la Tierra, miraba al cielo, donde residían  sus hermanos y hermanas más gloriosos.

La tradición  más destacada en esta fecha, es visitar las tumbas de los seres más queridos, para mostrar que todavía se les recuerda, y como sea que el día 1 de noviembre es festivo, existe, desde hace mucho tiempo, la tradición de llevar flores al cementerio para honrar a los difuntos, y aunque el Día de los Fieles Difuntos es al día siguiente, 2 de noviembre, se aprovecha especialmente el día festivo para llevar flores.

También existe esta tradición desde hace muchísimo tiempo. Su origen es mucho más antiguo de lo que se piensa, puesto que, la primera tumba a la que se llevaron flores, está ubicada en Israel, y data desde hace más de 13.000 años, durante la edad de Piedra.

Para llevar a los cementerios se compran claveles, que expresan admiración y homenaje y muestran la pureza del alma del fallecido. Gladiolos, que transmiten la idea de sinceridad, azucenas o lirios, pero muy especialmente, crisantemos

No hay comentarios:

Publicar un comentario