lunes, 11 de abril de 2011

EL RUINOSO ESTADO DEL BALNEARIO DE LA PUDA DE MONTSERRAT

El Balneario de La Puda de Montserrat, junto al río Llobregat, en sus años de esplendor. Vista exterior de su estado en 1998. Estas diligencias trasladaban a los viajeros que se hospedaban en el lujoso Hotel Gori, de Olesa de Montserrat, al balneario.
Más adelante, las diligencias fueron sustituídas por estos vehículos a motor.
Estado de abandono del mismo lugar, en agosto de 1998.
Vestíbulo de entrada al balneario.
Lamentable estado que presentaba el vestíbulo de entrada en agosto de 1998.
La majesutuosa galería de baños en sus tiempos de esplendor.
La misma galería, en agosto de 1998.
Tranquilidad y descanso, bajo la sombra de frondosa vegetación.
Desolado aspecto que ofrecía aquel acogedor lugar, en agosto de 1998.
Soledad y tristeza se respiraba en aquel otrora remanso de paz , en agosto de 1998.
La majesutuosidad y elegancia del salón restaurante en sus buenos tiempos.
Patética imagen del mismo salón restaurante, en evidente estado ruinoso, en agosto de 1998.


Desde temprana edad, me he sentido atraído por las visitas a edificios abandonados. Hospitales, fábricas, sanatorios, viviendas, lugares de ocio y recreo, hoteles, cementerios, etc. En la soledad de aquellos lugares, imagina mi mente el bullicio, la actividad del constante ir y venir de las gentes que los frecuentaban en sus épocas de funcionamiento, y de repente, ahora, se respira en aquellos espacios una extraña soledad , como si la existencia humana se hubiera extinguido. Como si hubiera ocurrido una hecatombe y de la que yo hubiera resultado el único superviviente. Son sensaciones que apasionan. El hormigueo que se experimenta en el cuerpo es de muy difícil descripción.

EL BALNEARIO DE LA PUDA DE MONTSERRAT

En agosto de 1998 visité, acompañado de mi hijo Jordi, las ruinas del que fuera Balneario de La Puda de Montserrat. El reportaje gráfico que ilustran estas líneas es sólo una pequeña muestra de las fotografías que obtuve, y que guardo junto con la abundante documentación -- postales antiguas, hojas de prescripciones médicas, libros y otros documentos referidos a este balneario.

La Puda de Montserrat es un antiguo balneario situado en la margen izquierda del río Llobregat, en el término municipal de Esparreguera, en la provincia de Barcelona, si bien desde el día 18 de marzo de 1868 pertenece a la parroquia de Santa María de Olesa de Montserrat.

Se cree que, a raíz de un terremoto ocurrido en aquel lugar, brotan desde el siglo XVIII las aguas sulfurosas que tanto renombre y prestigio dieron al balneario, que comenzaron a utilizarse con finalidades terapéuticas y medicinales en el año 1818. En 1829 empezaron a construirse dos edificios de baños en cada una de las márgenes del río Llobregat, bajo la dirección facultativa del Dr. Antoni Coca i Rabassa en colaboración con Salvador Garriga, sastre de Esparreguera. Pronto afloraron los problemas económicos, y esta circunstancia empujó a Garriga al suicidio en 1831. Su hermano continuó las obras, asociado a Francesc Castells y Francesc Pedrosa. En 1834 los edificios estaban en pleno funcionamiento, pero las inundaciones originadas por las crecidas del río Llobregat de los años 1842 y 1843, arrasaron por completo los edificios.

El 12 de marzo de 1845, el psiquiatra Dr. Antonio Pujadas y Mayans, completó la compra de los dos edificios y terrenos del balneario, y con la colaboración del comerciante Josep Oriol Negrevernis, proyectó renovar aquellas instalaciones y construir un nuevo balneario y un manicomio, dando entrada a otros socios. Las previsiones de negocio no se cumplieron. Surgieron algunos conflictos entre los socios hasta que finalmente la sociedad fue liquidada.

Pueden ver ampliada esta información consultando el post que publiqué en mi blog histórico el jueves, 11 de diciembre de 2008, "Fallido intento del Dr. Pujadas de construir un manicomio en el Balneario de La Puda de Montserrat" http://jovencam.blogspot.com/2008/12/fallido-intento-del-dr-pujadas-de.html.

El balneario fue ampliándose en el transcurso del último cuarto del siglo XIX, en que vivió sus momentos de mayor esplendor y que se prolongaría hasta las primeras décadas del siglo XX, siendo frecuentado mayoritariamente por la burguesía catalana, que se instalaba en el lujoso Hortel Gori, de Olesa de Montserrat y utilizaba el servicio permanente de diligencias que los trasladaba al balneario y viceversa.

La reina Isabel II acudió a este balneario para curarse de unas purgaciones, y otros visitantes ilustres honraron con su presencia este lugar. En 1933, se registró un accidente mortal. Cedió una baranda y Antonio Figueras se precipitó desde considerable altura al río Llobregat, pereciendo en el acto.

Una nueva crecida del río Llobregat, en 1958, inundó y destrozó por completo las instalaciones balnearias. Desde entonces cerró definitivamente. El vandalismo y el abandono han sumido, desde entonces, este precioso lugar al mayor de los olvidos, postergándolo a un estado de ruina total.

1 comentario:

  1. Es triste ver lo que fue y lo que es este balneario. He buscado más información en internet y he sabido que cada día se pierden dos millones de litros de aguas sulfurosas que brotan en las ruinas de este balneario y van a parar al Llobregat. Es una lástima que la iniciativa privada no lo compre para restaurarlo y volverlo a poner en funcionamiento, pero supongo que si no se ha hecho es porque la multimillonaria inversión que tendría que hacerse no la verían amortizada nunca.

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