miércoles, 20 de mayo de 2015

UN HERMANO DE SAN JUAN DE DIOS SALVÓ LA RELIQUIA DE SANT BALDIRI DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA.

Retablo de Sant Baldiri. Año 1448. Iglesia Parroquial de Sant Baldiri, de Sant Boi de Llobregat.

Se celebra en el día de hoy, la festividad de Sant Baldiri, patrón del municipio de Sant Boi de Llobregat, en la provincia de Barcelona.

Coincidiendo con esta efeméride, considero puede ser de interés conocer uno de los muchísimos episodios vividos en el transcurso de la Guerra Civil española ( 1936 - 1939 ), concretamente el referido a la reliquia de Sant Baldiri, y de cómo  fue salvada de una posible profanación.

Al  estallar la Guerra Civil española, en los primeros momentos la iglesia parroquial de Sant Baldiri sufrió serios desperfectos al ser objeto del saqueo y la destrucción de los objetos  existentes en  su interior, al tiempo que también resultó seriamente afectada la Casa Parroquial  y muy diezmado el  archivo. El ecónomo mosén Joan B. Serrat Farrés, que residía en la Casa Parroquial en compañía de su anciano padre, y el vicario mosén Josep Segalés Lahoz, conscientes del peligro que suponía para ellos  seguir permaneciendo allí, optaron por abandonar el lugar para dirigirse al hospital psiquiátrico,  para unirse a los Hermanos de San Juan de Dios y correr con ellos su misma suerte. 

Momentos antes de marchar, mosén Juan B. Serrat entró en la iglesia parroquial y contempló el triste  espectáculo desolador que se ofrecía ante sus ojos. Todos los muebles de la sacristía estaban abiertos y los objetos guardados en su interior, esparcidos por el suelo, entre ellos el relicario que contenía  la reliquia de Sant Baldiri, que estaba roto, que guardó en uno de sus bolsillos y  apresuraron sin más pérdida de tiempo  su huída hacia el hospital psiquiátrico de los Hermanos de San Juan de Dios,  deteniéndose en el trayecto   unos breves momentos en el manicomio de señoras,  para despedirse de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús.

Lo primero que hizo mosén Joan B. Serrat al llegar al hospital de los Hermanos de San Juan de Dios, fue dejar encima del altar de la iglesia de aquel establecimiento la reliquia de Sant Baldiri, que seguidamente fue recogida por el sacristán, el Hermano Juan Cruz Garay de Uré, de la Orden Hospitalaria.

Días después, los Hermanos de San Juan de Dios, mosén Joan B. Serrat , su anciano padre y el vicario mosén Josep Segalés, fueron trasladados a Barcelona custodiados por guardias de asalto, para poder salir de España embarcando  hacia Marsella, (Francia).

El Hermano Juan Cruz Garay, que había recogido la reliquia de Sant Baldiri de encima del altar de la iglesia del hospital psiquiátrico y la llevaba guardada en uno de sus bolsillos, no se cansaba de decir que en todas las vicesitudes sufridas hasta aquel momento, la reliquia de Sant Baldiri había intercedido ante Dios en favor de todos ellos. Y desde aquel momento, mosén Joan B. Serrat le reclamaba, de forma amistosa, la entrega de aquella reliquia, pero el religioso hospitalario se oponía en hacerlo. "No me la quite todavía, pues nos ha librado de muchos peligros" -- le decía con todo convencimiento. No le quedaba otra alternativa a mosén Joan B. Serrat que aceptarlo, pero condicionado a que le entregaría la reliquia en caso de tener que separarse. "Se lo prometo"-- le contestó  el Hermano Juan Cruz Garay.

Pero el destino quiso que, mientras el Hermano Hospitalario había conseguido una autorización para pasar unos días en compañía de una familia de su parentesco, en el puerto de Barcelona atracaba, haciendo escala de manera imprevista, un vapor mercante francés, que a las pocas horas proseguía su trayectoria  marítima hacia Francia. Todo fue muy apresurado, y  no le permitió al Hermano Juan Cruz Garay llegar a tiempo y salir de Barcelona como hicieron los restantes expedicionarios religiosos, y en consecuencia siguió guardando la reliquia de Sant Baldiri.

Cuando terminó aquella confrontación bélica, y al regresar de nuevo mosén Joan B. Serrat a la parroquia de Sant Baldiri, una de las primeras diligencias que hizo fue interesarse por el Hermano Juan Cruz Garay. No tardó en tener noticias. Se le comunicó que gozaba de buena salud y que seguía guardando con amor y devoción la reliquia de Sant Baldiri, que de tantos y tantos peligros les había salvado.

FUENTE DE CONSULTA

Palou i Oñoa, Mª Carme. " L'Esglèsia de Sant Baldiri. Art i Història". Capítol "El Segle XX. La Guerra Civil (1936-1939), per Joan Vendrell i Campmany. Sant Boi de Llobregat. 2001.

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